Heterogénesis - Revista de Artes Visuales - 2006 nr 55-56
NOVENA BIENAL DE LA HABANA

Presentación
 

Ximena Narea

 

La Bienal de La Habana ha logrado posicionarse como uno de los eventos artísticos más importantes y esperados del hemisferio Sur. Desde su primera edición, en 1984, ha ido experimentando cambios en la organización y en el método. De una exposición con convocatoria prácticamente abierta se ha transformado en una organización con proyectos curatoriales bien definidos. El tema propuesto para la novena edición era Dinámicas de la cultura urbana y contó con la participación de 130 artistas de 51 países, más siete exposiciones individuales. Las obras fueron expuestas en la Fortaleza San Carlos de La Cabaña, el Pabellón Cuba, el Centro Wifredo Lam y otros espacios en el centro de la ciudad. La muestra estuvo abierta al público entre el 27 de marzo y el 27 de abril de2006.
Este número doble de Heterogénesis dedicado a la Novena Bienal de La Habana ha contado con la generosa colaboración de varios de los curadores que participaron en el evento, empezando por Margarita Sánchez Prieto, que es nuestra directora invitada. El material que ella ha seleccionado incluye textos de Nelson Herrera Ysla y José Manuel Noceda escritos con anterioridad a la bienal y que analizan la ciudad como espacio físico y cultural. Luego incluimos cuatro textos que tratan del proceso y concreción de la bienal. Dannys Montes de Oca Moreda escribe sobre el segmento teórico Forum Idea cuyo desarrollo estuvo enfocado en mecanismos históricos, sociológicos, críticos, ideológicos y de producción en espacios urbanos. Ibis Hernández hace una revisión de la metodología seguida en esta bienal, las perspectivas desde las cuales trabajó el equipo curatorial y lo que finalmente se pudo concretar.. Andrés D. Abreu entrevista a Rubén del Valle Lantarón, director del Centro de Arte Contemporáneo Wifredo Lam y de la Bienal de La Habana, quien reflexiona sobre el papel de la bienal en el circuito de exposiciones internacionales y las perspectivas futuras que ésta tiene. Margarita Sanchez Prieto hace una revisión crítica de los propósitos y resultados de la muestra a través de las obras expuestas.
Agradecemos al Centro Wifredo Lam y a su director Rubén del Valle Lantarón, y especialmente a Margarita Sánchez Prieto por el apoyo a esta publicación y por permitirnos presentar la bienal desde el punto de vista de la propia organización.

Breves reflexiones en torno a la bienal
Esta bienal es la tercera muestra que tengo el privilegio de ver. En las dos primeras (3ra, 1989 y 5:a, 1995) participé de la vorágine de las inauguraciones, de los encuentros teóricos y de la presencia de los artistas participantes. Esta vez estuve en La Habana hacia el final de la bienal y pude recorrer los distintos lugares donde se exhibían las obras con la guía invalorable de Margarita Sánchez Prieto, una de las curadoras de la bienal. Tuve también la oportunidad de encontrarme con Ibis Hernández, otra integrante del equipo curadorial del Centro. Ya durante el recorrido por La Cabaña y otros espacios en el centro de La Habana ambas curadoras expresaban su insatisfacción por ciertos aspectos de la bienal de este año, lo cual se refleja en sus textos. Personalmente concuerdo con algunas de las críticas pero no con todas. Valoro también el enorme esfuerzo que realiza el Centro Wifredo Lam para llevar a acabo la bienal y darle un espacio a artistas que normalmente no figuran en los circuitos internacionales del arte, además de la valentía de proponer un proyecto artístico desde la perspectiva de los países del Sur.
La bienal de la Habana se planteó desde sus inicios como una bienal orientada a promover y estimular el arte de los países del llamado Tercer Mundo. Se pretendía ser un contrapeso a la abrumadora presencia de artistas del Primer Mundo en las muestras internacionales de arte, donde los artistas del Sur apenas estaban representados. Las dos primeras bienales fueron como una prueba (1984 y 1986), sin tema específico y con convocatoria abierta. Ya en la tercera (1989) se estructuró más la participación de los artistas, se propuso un tema y se desarrollaron jornadas teóricas y talleres como actividades complementarias a las exposiciones. Este esquema de trabajo siguió desarrollándose en los eventos siguientes.

El concepto curatorial
La curadoría es una parte importante de la estructura de trabajo de una exposición, define los conceptos y la forma en que se desarrollarán a través de la participación de los artistas invitados y de los seminarios y otros eventos paralelos. Los modelos curatoriales que se han probado en otras bienales y eventos internacionales son el grupo curatorial a cargo de un director y la representación por país. El primer modelo intenta elegir artistas que trabajen en los temas propuestos y el segundo delega la selección de los artistas al criterio de cada país. Tanto la Bienal de Venecia como la de San Pablo, pioneras en las exposiciones bienales, mezclan ambos modelos, aunque ya para la próxima bienal de San Pablo no habrá selecciones por país, dejando la elección de los artistas bajo la exclusiva responsabilidad de los curadores. La propuesta de un tema acota la selección de los artistas dejando dos caminos posibles: la invitación de artistas a desarrollar el tema propuesto en el lugar donde se realizará la exposición y la invitación de artistas que ya están trabajando en torno al tema con obras ya producidas y exhibidas con anterioridad.
La Bienal de La Habana trabaja con un grupo curatorial que se ha especializado en las áreas geográficas que conforman el llamado Tercer Mundo: América Latina, África y Asia y Medio Oriente, siendo la participación latinoamericana la más numerosa. Aunque la muestra está centrada en estos tres continentes normalmente participan algunos artistas de Europa, Estados Unidos y otras áreas del planeta, lo cual, a mi modo de ver, le da un carácter global a la exposición. Los curadores viajan a sus áreas de trabajo a ver el arte que allí se produce y a seleccionar artistas. Sin embargo esta vez, como apunta Ibis Hernández la investigación en terreno fue muy limitada en África y nula en Asia. El sistema de selección de obras tiene la ventaja de que la obra ya está producida, pero tiene el gran inconveniente del traslado, para lo que no siempre hay recursos, como lo que ocurrió con varias obras seleccionadas para esta bienal. El resultado fue que en lugar de mostrar un mayor número de obras espaciales se mostraron fundamentalmete fotografías y proyecciones de video, o se reemplazó la instalación original por obra de pequeño formato, normalmente bidimensional. Esta dominancia de la bidimensionalidad es una de las deficiencias que señala Margarita Sánchez Prieto en su artículo.

Los espacios
Desde luego, el tema propuesto se prestaba para intervenciones en el espacio urbano, para performances callejeras y para instalaciones de gran formato en distintos lugares de la ciudad. La Habana es la galería más grande del mundo, como escribe Nelson Herrera Ysla y tiene razón. La ciudad tiene muchas áreas urbanas de interés: el centro histórico, el Vedado, el Nuevo Vedado, Miramar y muchos otros lugares que tienen una historia que contar y con la que se puede dialogar. Con algunas pocas excepciones (Fa+ y Mariano Molina entre ellos) los espacios abiertos no fueron utilizados. Fa+ intervino objetos de la via pública envolviéndolos con láminas de oro y Mariano Molina pintó un mural en una pared de un lugar abierto consistente en sombras negras que se confundían con la sombra de las ramas de un árbol.
La Fortaleza de San Carlos de la Cabaña, construida en 1763 como el mayor enclave militar español en América, alberga un museo y el resto de sus espacios funcionan como recinto ferial donde se celebran la Feria del Libro y la Feria del Turismo, entre otras. Aquí se exhibió la mayor parte de la bienal. Las áreas que ocupó el evento están integradas por pabellones con múltiples naves que funcionan como salas de exposiciones, en unos casos unidas por un pasillo central y en otros una a continuación de la otra en pabellones o edificios separados por una estrecha calle. Las obras exhibidas en la Fortaleza tenían el espacio necesario para ser vistas y apreciadas, un factor importante y que no ocurre en todas las exposiciones de esta naturaleza.

Dinámicas de la cultura urbana
El tema permitía una amplia gama de interpretaciones, más aún considerando que se trataba de tres continentes lejanos culturalmente. En primer lugar la solución espacial de la ciudad, los objetos de uso y de adorno, el uso del espacio público, el sector privado, su solución y uso, los medios de transporte, etc. Cada aspecto de la ciudad expresado en sí mismo y en contraposición al campo: cultura vs naturaleza, incorporación de elementos de la naturaleza en el área urbana., influencias de otras culturas, en fin, las posibilidades son interminables. Algunos de estos aspectos estaban retratados en la bienal.
La dicotomía ciudad-campo estaba expresada en los molinos eólicos con los topes de tres barras a la entrada de los metros de Edgar Hechevarría. Las barras estaban en primer plano, y los molinos, proyectados en el muro del fondo, daban la impresión de ser la sombra de esos topes, que impedían el paso al interior de la sala. También en esa dicotomía estaba la obra del español Javier Camarasa que mostraba en una proyección de video cómo una figura de juegos de computador se va comiendo rápidamente el paisaje natural y los iba convirtiendo en lugares habitacionales y de descanso de turistas. Los letreros de distinto tipo que abundan en las urbes contemporáneas estaban presentes en varias obras: las vallas del proyecto AGUA WASSER que tendrían que haber sido puestas en tamaño natural pero que fueron mostradas como maquetas a pequeña escala
que tendrían que haber sido puestas en tamaño natural pero que fueron mostradas como maquetas a pequeña escala y Barrio chino de la artista argentina Rosalía Maguid con curiosos letreros de inmigrantes chinos en Buenos Aires. Sobre la migración de una ciudad a otra, en otro país, estaba la obra de la sudafricana Sue Williamson en la que distintas personas referían su experiencia de inmigrantes.
Los siete invitados especiales presentaron distintos aspectos de esa dinámica urbana: Antoni Miralda (España) con su obra en desarrollo Sabores y lenguas: La Habana para la que invitó al público a crear una imagen con un plato. Carlos Saura (España) modifica con lápiz de cera fotografías de grupos de gente en tranvías o en salas de espera. Anne y Patrick Poirier (Francia) construyen una ciudad futurista con azúcar. Shilpa Gupta (India) interviene el puente de entrada a La Cabaña con cinta de prohibición del paso de plástico amarillo. Jean Nouvel (Francia) tapizó las paredes del Centro Hispanoamericano de Cultura con fotografías de sus proyectos para varias ciudades. Spencer Tunick (Estados Unidos) mostró una serie de fotografías de cuerpos desnudos interviniendo el paisaje urbano de distintas ciudades, imágenes que se han convertido en su sello personal. Una dimensión de la cultura urbana aparentemente diferente a la que se vive en Occidente pudimos apreciar en la obra Zarin de Shirin Neshat (Irán/Estados Unidos); aunque la obra trataba sobre los dilemas de la mujer en la cultura musulmana, en el fondo la historia de la prostituta que se asquea de su papel y escapa al mundo exterior sin lograr mimetizarse con el resto no es muy diferente a la de otros lados del mundo. Lo que en el video de Neshat hace diferente la historia es la presencia de las mujeres con los mantos negros, a la que no estamos acostumbrados en los países de tradición occidental

Conclusión.
El saldo de una exposición de la envergadura de la Bienal siempre es positivo, tanto para los organizadores como para los artistas, que ganan en experiencia, y el público, que tiene la oportunidad de ver obras de artistas de distintos países. La revisión crítica después de cada proyecto es indispensable para ir superando debilidades y proyectando nuevas facetas hacia el futuro. Ciertamente la falta de recursos limita mucho los proyectos y la fantasía a veces se agota, pero la muestra de fuerza que la Bienal ha mostrado hasta ahora nos permite pensar que esta etapa de inconformidad que se advierte en los textos que publicamos se superará y se encontrarán nuevos caminos para seguir desarrollando este proyecto.
******

Exposiciones paralelas
Finalmente, incluimos en este número la muestra Manual de Instrucciones, que aunque no estaba bajo el alero de la Bienal era una muestra entretenida y cabía como una expresión de la cultura urbana. En la muestra, que consistía en intervenir un refrigerador, participaron 54 artistas de distintas disciplinas.

 

 

Heterogénesis

Revista de artes visuales
Box 760
220 07 Lund - Sweden
Tel/Fax: 0046 - 46 - 159307

e-mail: heterogenesis@heterogenesis.com